La semana en que Ormuz se tragó los presupuestos

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La semana pasada cerramos preguntando si algo de lo que pasó cobró forma o si era solo ruido. Pues no fue ruido. Esta semana 14 tuvo un eje gravitacional que hizo innecesario buscarle hilo conductor: el Estrecho de Ormuz se lo tragó todo. Nueve notas diarias, tres temas dominantes y seis brechas que merecen atención propia. Vamos por partes.


El petróleo que no pasa y los modelos que no lo creen

Cuando escribimos sobre el cierre de Ormuz el domingo 30, el Brent estaba en $112-115. Hoy ronda los $120 y JPMorgan advierte que podría superar $150 si el cierre se extiende a mayo. Es el día 37. La Agencia Internacional de Energía lo calificó como “la peor crisis energética desde los shocks petroleros de los 70”, y no está exagerando: el tráfico por Ormuz sigue en mínimos, 20 millones de barriles diarios sin moverse, y el flete de un superpetrolero VLCC sigue rompiendo récords.

Trump amenazó con destruir plantas de energía y puentes iraníes si Ormuz no reabre el 6 de abril. Cuando leas esto, quizá ya sepas si cumplió o si fue otra línea roja más. Irán respondió declarando que el estrecho “nunca volverá a su estado anterior” para Estados Unidos e Israel. Zarif propuso una hoja de ruta de paz que, por el momento, es eso: una hoja de ruta. Nepal declaró un fin de semana de dos días por crisis de combustible. Sí, Nepal. Cuando la crisis energética global te llega al Himalaya, ya no es regional.

Lo más revelador de la semana en este frente fue la decisión de OPEC+: acordar subir cuotas en 206,000 barriles por día para mayo. “Largely symbolic”, según Reuters, porque Arabia Saudita, EAU, Kuwait e Irak literalmente no pueden aumentar producción con el estrecho cerrado. Es como ofrecer más agua mientras la llave está cerrada. El gesto importa políticamente —demuestra que OPEC+ existe y se reúne—, pero no mueve un solo barril adicional.

Y ahí está el problema de fondo que cubrimos en nuestra nota sobre Hacienda: los Precriterios de Hacienda proyectan un Brent de $54.70 para 2027. Cincuenta y cuatro con setenta. Cuando el precio actual es el doble. Cuando JPMorgan dice que puede ir a $150. Cuando la IEA compara esto con los setenta. Los Precriterios no son un documento técnico menor: son la base sobre la que se construye el presupuesto de todo el país. Si la premisa está mal, todo lo que se construye encima está mal. Banxico no tuvo nuevos datos de inflación esta semana, pero Hacienda sí tuvo movimientos: aumentó estímulos al IEPS para diésel y gasolinas el 3 de abril, un reconocimiento tácito de que la presión es real, y redujo el apoyo a Pemex. Dos Bocas produce 25% del diésel consumido en México, y solo cuatro estados venden diésel por debajo de 28 pesos. Banxico sigue sin herramientas para un shock externo que no muestra señales de ceder.

Cuba, que cubrimos en paralelo con el bloqueo, profundizó su espiral. Rusia envió un segundo buque con petróleo el 2 de abril —el primero solo dio combustible para diez días de autonomía—. Zajárova confirmó que Rusia “continuará ayudando a Cuba”, lo cual suena a promesa electoral en año de crisis. Cuba liberó a más de 2,000 prisioneros, un gesto sin precedentes que huele a desesperación más que a magnanimidad. El FBI llegó a la isla para investigar un tiroteo con lancha rápida. Y los analistas ya preguntan directamente si Díaz-Canel podría ser reemplazado. Nuestra hipótesis de “cambio de régimen 2026” no se debilitó esta semana —se fortaleció.


Europa abraza, normaliza y finge que no pasa nada

Si la energía fue el eje, la geopolítica europea fue el satélite más visible. El domingo publicamos sobre los hutíes como tercer frente. Para el viernes, ya eran el quinto ataque confirmado. El ISW analizó su “cálculo de escalada” —ya no son solo un actor regional con drones rudimentarios; amenazaron con cerrar Bab al-Mandeb si los estados del Golfo se unen a la guerra, y no solo amenazaron: abrieron fuego contra Israel y buques. Sin daños confirmados, sí, pero la integración como eje activo de la guerra está completa.

Pero lo más llamativo de la semana en geopolítica fue la gira de Al-Sharaa. El emperador desnudo salió de gira: honores de estado en Berlín, audiencia real con Carlos III en Londres. La canciller alemana dijo querer que el 80% de los refugiados sirios vuelvan. Zelenskyy visitó Damasco el 5 de abril —primer viaje de un presidente ucraniano a Siria en la historia—, y Al-Sharaa declaró que Siria no entrará en guerra “a menos que sea atacada”. Las minorías sirias cuestionaron el silencio sobre violencia sectaria durante la gira. La normalización avanza, las condiciones no. Europa necesita resolver el problema de los refugiados más de lo que necesita justicia transitional en Siria, y eso se nota en cada apretón de manos.

Y en el espacio, la misma ausencia de supervisión. Starlink acumula la segunda explosión en cuatro meses: LeoLabs confirmó otro “fragment creation event” por fuente energética interna, Ars Technica lo vinculó con el de diciembre, SpaceX no determinó causa raíz de ninguna anomalía, el software correctivo prometido no funcionó, y Business Insider conectó todo con la próxima IPO de la compañía ($280 billones de yenes). La FAA retiró su propuesta de reglas sobre residuos orbitales, la Unión Europea no tendrá capacidad de enforcement hasta 2028. Casi 10,000 satélites operativos, el 67% de todos los satélites activos en órbita, y la empresa que los opera decide sola qué hacer cuando explotan. La forma sin la fuerza.


IA: licencias, billions y la física que no negocia

Gemma 4 confirmó su licencia Apache 2.0: Ars Technica y The Verge la verificaron como transición desde una licencia custom restrictiva. Es el modelo open source más potente de Google, habla más de 140 idiomas y ya se coló como #3 en LMSYS Chatbot Arena. Buena noticia en abstracto. El problema es que no hay benchmarks independientes de terceros ni datos de adopción a gran escala. La cobertura fue significativa pero sin sustancia verificable todavía.

El contexto competitivo se movió rápido esta semana. OpenAI cerró una ronda de $122,000 millones —la mayor en la historia de la tecnología— con 900 millones de usuarios semanales de ChatGPT. Penguin Random House demandó a OpenAI por copyright en Munich. Y Anthropic enfrentó al Pentágono en corte por negarse a relajar restricciones de seguridad para uso militar —una tensión que no tiene resolución simple y que define el campo de batalla que viene.

EGGROLL y Engram, que cubrimos el domingo, no tuvieron desarrollos nuevos. La semana de IA corrió por otro lado. Pero nuestra hipótesis sigue en pie: la barrera real no es la licencia, es la infraestructura. Apache 2.0 es un paso, pero no elimina la necesidad de GPUs, energía y centros de datos.


Lo que se nos escapó

Hungría: explosivos, deepfakes y elecciones. El 5 de abril aparecieron explosivos junto al gasoducto TurkStream. Orbán acusó a Ucrania de sabotaje; Kyiv respondió “false flag” rusa. En paralelo, videos deepfake generados con IA atacaron al rival Magyar en plena campaña. Orbán pierde apoyo pese al respaldo simultáneo de Estados Unidos y Rusia —un detalle que merece subrayado—. Las elecciones son el 12 de abril. Es la primera elección europea donde se documenta deepfakes como herramienta de campaña coordinada con una operación de seguridad energética. No es un accidente que ambos frentes coincidan en el calendario.

Ucrania y Ormuz convergen. The Guardian analizó esta semana cómo “las guerras de Ucrania e Irán empiezan a superponerse”. Los datos: 7,000 operaciones robóticas en un mes, récord absoluto. Rusia con cero ganancias territoriales significativas desde 2023. Kiev ofrece experiencia en vías marítimas al Golfo Pérsico mientras ataca infraestructura petrolera rusa. Rusia emerge como beneficiario paradójico: más demanda de su crudo relajaría la presión para negociar con Ucrania. Esto conecta directamente con nuestra cobertura energética y complejiza el tablero.

Artemis II a punto de hacer historia. La NASA tiene una misión tripulada volando hacia la Luna. A punto de superar el récord de distancia de Apolo 13 —400,171 km— durante el sobrevuelo lunar del 6 de abril. Primera misión tripulada más allá de órbita baja desde Apolo. La tripulación envió las primeras fotos humanas de la cuenca Orientale. Un gran acontecimiento que se siente un tanto anticlimático con la tensión global a punto de estallar —como si la humanidad llegara más lejos que nunca justo en el momento en que más se desgarra en casa.


Hilos de fondo

Esta semana no fue dispersa. Ormuz funcionó como eje gravitacional natural, y cuatro patrones cruzaron toda la cobertura:

Primero, la desconexión entre planificación y realidad. Banxico y Hacienda operan con modelos que asumen normalidad —Brent a $54.70— mientras el entorno se deteriora. Tratan el conflicto como perturbación temporal, no como cambio estructural. Esto no es un error de cálculo; es un sesgo metodológico. Los modelos funcionan bien cuando el mundo coopera con las suposiciones. Cuando no, las predicciones se convierten en ciencia ficción.

Segundo, instituciones declarativas sin enforcement. SpaceX se autorregula con una segunda explosión en cuatro meses. La coalición europea desenpolva el cuento del terrorismo sin lograr cohesión interna. La cumbre sobre Ormuz no produce resultado. Banxico vota dividido 3-2. Hay forma sin fuerza en todas partes.

Tercero, la IA tropieza con la infraestructura. Gemma 4 con su licencia Apache 2.0 aparece como la nueva promesa para la IA en local, mientras EGGROLL y Engram proponen reducir costos computacionales. Unos apuestan a que la barrera es la licencia, otros a que es la energía, el hardware y los centros de datos. Probablemente tengan razón todos. Estamos avanzando rápido, no hay duda — la pregunta es hacia dónde, con qué fin, y lo más importante: cómo lo vamos a sostener.

Cuarto, la geopolítica determina la política doméstica sin pedir permiso. México no tiene influencia sobre Ormuz, pero Ormuz determina el precio de la gasolina en Iztapalapa. Nepal no tiene nada que ver con Irán, pero declaró fin de semana de dos días por falta de combustible. La interdependencia funciona en una dirección: los efectos llegan a todos, la influencia no.

Dos tensiones cruzadas merecen señalarse. El multilateralismo está en bancarrota —la cumbre sobre Ormuz no produce nada— mientras el unilateralismo es efectivo —los hutíes abren fuego sin consultar a nadie—. Y el optimismo metodológico se ha convertido en factor de riesgo: cada modelo que asume que el conflicto dura dos meses cuando ya van cinco es un modelo que no solo falla, sino que retrasa la respuesta.


Publicaciones de la semana


Fuentes

  • Reuters — Brent ~$120/bbl, OPEC+ +206K bpd “largely symbolic”, día 37 de cierre Ormuz
  • JPMorgan — Advertencia Brent >$150/bbl si cierre se extiende a mayo
  • IEA — “La peor crisis energética desde los shocks petroleros de los 70”
  • ISW — Análisis del “cálculo de escalada” hutí, quinto ataque confirmado
  • Zajárova / Ministerio de Exteriores de Rusia — Confirmación de ayuda continua a Cuba
  • The Guardian — “Las guerras de Ucrania e Irán empiezan a superponerse”, 7,000 operaciones robóticas
  • LeoLabs — Confirmación de “fragment creation event” Starlink, fuente energética interna
  • Ars Technica — Gemma 4 Apache 2.0 confirmada; evento Starlink “similar” a diciembre 2025
  • The Verge — Transición de licencia custom restrictiva a Apache 2.0
  • Business Insider — Vinculación anomalías Starlink con IPO SpaceX ($280B yenes)
  • Hacienda (DOF) — Incremento estímulos IEPS diésel y gasolinas, 3 abril
  • NASA — Artemis II, récord de distancia Apolo 13 inminente, fotos cuenca Orientale
  • AP / EFE — Explosivos TurkStream, Hungría; deepfakes campaña electoral Orbán
  • BBC / Der Spiegel — Gira Al-Sharaa: Berlín, Londres, honores de estado